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Valencia, 7 de Marzo de 1998.



Editorial
Notitarde
C.A.

Mérida Ochoa, reconocida ceramista:

En la cerámica veo el inicio del hombre

Vicente Gramcko

Mérida Ochoa, reconocida ceramista yaracuyana de larga trayectoria, dice que la cerámica ha sido todo en su vida, "porque en ella se consigue el inicio de la humanidad".

- Dios nos hizo de barro, recordó Mérida al completar la expresión.

Estamos ante una mujer de mirada franca, transparente, como su obra. Llena de grandes satisfacciones profesionales, deja entrever aún la humildad del artista que, a pesar del camino recorrido, aún sigue andando.

YO ATRAPE AL BARRO

En realidad, es egresada de la escuela de artes plásticas "Arturo Michelena", donde estudió, además de cerámica, pintura, dibujo, grabado, literatura, etc.

- Pero, ¿el barro fue el material que te atrapó? preguntamos.

- No, creo que yo atrapé al barro, dijo sonriendo...

Entonces, añadió que ha trabajado mucho con el barro, porque es una tradición de la familia, más bien de sus abuelos.

- La mayoría de la gente del pueblo en el que nací trabaja con el barro, afirmó.

Mérida es nativa de las Brujas, en Yaracuy, apacible población en la que pasó su infancia.

El poeta Francisco Martínez Liccione, curador de una de sus muestras, escribió sobre Mérida Ochoa y la relación con su pueblo natal, de la siguiente manera:

- Las Brujas es una población asentada casi entre los límites de Carabobo y Yaracuy. De esos lados y selva arriba, le viene a Mérida Ochoa el ancestro pegado a la tierra. Por el lado femenino, su abuela paterna tenía quehaceres de barro, era losera, pero no tan sólo éso, sino que cuando hablaba o rezaba y miraba hacia arriba, la oían y así, sobando y tocando, calmó dolores, sanó picaduras y sacó ponzoñas, tan sólo con la palabra y alguna ramita de matas que siempre estaban muy cercanas en el momento preciso. La abuela simplemente las invocaba. Y ellas, de inmediato, materializaban lo verde para hacer posible la multiplicación del bienestar de los vecinos y de los lejanos pobladores de Las Brujas.

UN TRABAJO MERITORIO

El trabajo de Mérida Ochoa es callado, armonioso, que nos lleva de la mano al barro y al fuego, a la vez que nos muestra la relación con sus elementos propios: tierra, raíz, mujer, "en su deseo de grabar y de eternizar una mirada, un cuerpo", como dijo José Napoleón Oropeza en una oportunidad.

Su labor ha estado entre Yaracuy y Carabobo, pues aquí ha sido muy bien acogida, al punto que está próxima a jubilarse como profesora de la escuela de bellas artes en la que se formó y en la que ha estado forjando a cientos de orgullosos alumnos, como por ejemplo Alexis Mujica y otros muchos.

Sin embargo, ha dedicado mucho a su pequeña patria, pues realiza -desde hace cinco años- un hermoso trabajo en la población yaracuyana de Hato Viejo, donde vive actualmente, en la que involucra a toda la comunidad.

- Incluso, están los nietos y los sobrinos de la gente que se formó conmigo, al lado del barro, y del fuego, nos dice.

- En Hato Viejo tengo el espacio "Taller Manos de Barro" y el Centro Cultural Yamil Pinto, conjuntamente con la señora Lutesia Adán, como parte del proyecto Hato Viejo construye su destino, dijo.

De su trabajo en Hato Viejo, nos dijo también Martínez Liccione:

- En la actualidad, la presencia de su abuela es constante en las conversaciones de Mérida Ochoa, allá en Hato Viejo, estado Yaracuy, donde sucede el voluntario y natural apartamiento de esa hacedora de venus en el más digno material, ha iniciado nuestra ceramista el acercamiento a las voces de sus antepasados. Allí permanece entre el taller Manos de Barro y la casa de La Mariposa, rodeada de sus sobrinos, hijos, nietos y asumiendo la autoridad y el carácter cuando es necesario, o cuando los visitantes son inesperados y estruendosos, entonces Mérida Ochoa desaparece y trepa el perro, porque siempre lo ha dicho: "...viene mucha gente que se lleva mi tiempo... y no me deja estar más entre las piedras, bajo los árboles, sobre la tierra...".

AGRADECE A CARABOBO

Y así como adora a Hato Viejo y Las Brujas, también agradece mucho a Carabobo.

- Siento muchas expresiones de sentimiento, relacionados con el entorno y recordando muchos seres de esa comunidad y de esta comunidad, porque no puedo dejar al estado Carabobo, porque aquí fue donde inicié mis primeros estudios, con el apoyo de Braulio Salazar, Cardona Villegas, el maestro Toledo, Yisel Volcán y con Eduardo Gregorio, que fueron mis maestros, del inicio de mis estudios y sentí de ellos un gran apoyo en esa escuela que llamábamos azul y rosa, recordando a Picasso, dijo.

Entonces, evoca aquellos años:

- Era una época muy linda, se trabajaba en los pasillos, había mucho contacto humano, con los maestros que tuvimos, mucha receptividad en el trabajo y... bueno, ya en esa escuela tengo parte de mi vida. El día que no estoy en ella, me hace falta. Es un gran sentimiento...

ASPIRACIONES PARA LA ESCUELA DE BELLAS ARTES

Ya que está refiriéndose a la escuela de bellas artes de Valencia, quisimos saber qué espera ella para la academia en la que se formó.

- Lo más importante para mí, en estos momentos, sería que, en estos 50 años de la escuela de arte, se le elevara a un nivel superior dotándola de herramientas, de equipos, para elevar el nivel cultural y mejorar la parte académica: y, entre eso, el mismo nivel de los profesores, respondió.

Igualmente, se refirió a la dotación que necesita la institución:

- Creo que la escuela debe de dotarse de buenas herramientas, para que los profesores se sientan realmente incentivados, no sólo es importante el espacio físico, también lo es la parte humana, dijo.

ESTAMOS VIVIENDO LA EPOCA DEL 48

Más adelante, profundiza más su opinión:

- Todavía estamos viviendo la escuela del 48, en la que carecíamos de materiales para trabajar. Se debería hablar del mejoramiento de la escuela, que es una gran preocupación para mí, porque no hay dotación de talleres. Por ejemplo, el de cerámica carece de herramientas adecuadas para la cerámica.

TODA MI VIDA

- ¿Qué es para ti la cerámica?

- La cerámica es toda una vida. Creo que es comienzo del hombre. Necesitamos el hábitat. Dios nos hizo de barro, necesitamos, por lo tanto, utensilios de barro, es toda una necesidad, apuntó.

EL ARBOL DE LA VIDA

Ganadora de numerosos premios (entre otros, los del renglón de cerámica en el salón Michelena y el de Artes de Fuego), esta extraordinaria artista es un paradigma del trabajo con la cerámica.

Quisimos recoger unas palabras del maestro José Napoleón Oropeza, que una vez, al referirse a sus inicios, la dibujó como "un árbol de vida".

- Mérida, un árbol frondoso, surgía con sus volúmenes que, en sus composiciones por igual, reunían la fuerza que potencia las obras de nuestros ancestros en sus formas precolombinas y la fuerza y monumentalidad de un Henri Moore. La textura, la incorporación de grafías en los objetos, potenciaban ya el ensamblaje escultórico. La sensualidad de los tonos cálidos evocaban formas de la tierra y pieles que mezclaban tierra-raíz-mujer, en su deseo de grabar y de eternizar una mirada, un cuerpo...

Como ella misma lo dijo, "en la cerámica veo el inicio del hombre..."

 

 

 


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