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Valencia, 12 de Marzo de 1998






Editorial
Notitarde
C.A.

Prensa gaucha se volcó en elogios

Argentina recuperó el aplauso tras su triunfo ante Bulgaria

Buenos Aires, marzo 11.- Argentina, con la vuelta de su goleador Gabriel Batistuta, se granjeó la admiración general gracias a su lujosa y contundente victoria 2-0 del pasado martes frente a Bulgaria en choque de fogueo para la próxima Copa Mundial de Francia.

"Así te quería ver", "La selección ganó y gustó" y "La selección se ganó los aplausos", son algunos de los titulares que saludan su buen trabajo.

Batistuta, quien abrió el marcador con un tiro corto aprovechando un rebote del arquero, también recibió elogios con titulares tales como "No tengan dudas: volvió Batistuta", "Volvió y fue figura" y "Batistuta renovó el romance con el gol".

"Con una muy buena tarea general y Bati como figura, le ganó bien al duro Bulgaria", dice Diario Popular, uno de cuyos titulares -"Y pensar que no lo llamaba"- es un golpe directo al técnico Daniel Passarella quien últimamente no tenía en cuenta a Batistuta.

En sus dos primeros partidos del año, Argentina venció 2-1 a Rumania y 3-1 a Yugoslavia, en ambos casos dejando mucho qué desear y bajo la crítica del periodismo y los abucheos de los aficionados.

A Passarella no le quedó más remedio que llamar a Batistuta, goleador de la Fiorentina de Italia y máximo artillero de los seleccionados nacionales de todos los tiempos.

Batistuta estuvo presente en las principales maniobras ofensivas del equipo junto a su compañero de ataque Claudio López, autor del segundo gol en el complemento.

Además de Batistuta, los diarios dan como otra de las figuras al enlace de River Marcelo Gallardo.

La Nación dice que Argentina construyó el triunfo sobre la base del toque y la serenidad; al final hubo aplausos para su producción"

BULGARIA CARECIO DE CARACTER Y LINEA DE JUEGO

La selección de fútbol de Bulgaria, que se enfrentará a las de España, Nigeria y Paraguay en la primera fase de Francia'98, perdió sin atenuantes por 2-0 ante la de Argentina, en un partido en el que careció de carácter, línea de juego y estado físico.

Argentina superó en todo sentido al conjunto de Hristo Bonev, que jugó los últimos minutos mirando el reloj ante la falta de respuesta física de sus jugadores, agotados por el trajín.

Hristo Stoichkov fue una sombra y resultó absorbido por el marcaje de Gustavo Lombardi, que no necesitó multiplicar sus esfuerzos para cumplir una buena labor, en una noche negra para el proyecto ofensivo búlgaro, tibio con el balón e impotente cuando lo intentó por la vía del contraataque.

Penev apenas si pudo entrar en contacto con el balón, pero cuando lo hizo y levantó la cabeza debió pensar que entre su posición y la meta Argentina había más piedras que en el camino a Avila.

En Argentina se consideraba a Bulgaria como el rival más fuerte del equipo de Daniel Passarella en la primera etapa de preparación final para el Mundial, ya que Rumanía y Yugoslavia, que perdieron ante los albicelestes en febrero pasado por 2-1 y 3-1, respectivamente, presentaron equipos con numerosos suplentes.

En cambio, la selección local logró ante los búlgaros lo que muy pocas veces obtuvo durante los últimos años: el aplauso unánime de la afición por su actuación y el elogio sin reservas de la prensa deportiva.

Bulgaria quiso pero no pudo, principalmente porque en el primer tiempo no logró controlar la pelota y porque, cuando la tuvo en algunos pasajes de la segunda parte, careció de ideas y de recursos para acercarse al portero argentino Pablo Cavallero.

El delantero argentino Gabriel Batistuta, ovacionado por el público, desequilibró a la defensa búlgara durante todo el primer tiempo, tanto fuera como dentro del área, en colaboración con Claudio "Piojo" López, que superó todos los marcajes en base a velocidad y fuerza.

Los problemas de Bulgaria nacieron en la mitad del campo, donde Grovev y Balakov veían pasar la pelota de un lado al otro, casi siempre dominada por Juan Sebastián Verón, quien se convirtió en el motor de su equipo durante la primera parte, cuando el dominio local fue más amplio y contundente.

En la última línea, Kichichev pasó una mala noche y de no haber sido por el esfuerzo y la regularidad de Iordanov para barrer los desperdicios que quedaban en el área, y también por la seguridad del portero Zdravkov, el equipo europeo hubiera sufrido una derrota mayor.

La presión de los argentinos sobre el balón y las salidas rápidas para López y Batistuta minaron la resistencia de Bulgaria, que en la segunda parte, cuando logró tener la pelota durante algunos minutos, se desplazó con lentitud y una llamativa imprecisión.

Como atenuante, puede señalarse que los búlgaros llegaron a la capital Argentina un día antes del partido tras viajar alrededor de once horas, lo cual pudo perjudicarlos físicamente.

No obstante, la diferencia en actitud, dinámica, precisión, poder ofensivo y resolución fue muy notoria con respecto a la selección Argentina, que parece haberse reconciliado con su público tras algunos partidos en los que, pese a las victorias, había despedido a los jugadores con abucheos y al técnico con insultos.

El equipo búlgaro que jugó el martes en Buenos Aires no podría quitarle el sueño a los españoles, paraguayos y nigerianos. (AP/EFE)

 


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