
Conflicto armado es problema mundial según Iglesia
Ejército colombiano descubre 15
fosas comunes con cadáveres de guerrilleros
Bogotá, marzo 11.- Las Fuerzas Militares de Colombia informaron
hoy del hallazgo de 15 fosas comunes, de las que fueron abiertas tres en
las que habían 35 cadáveres de guerrilleros, por lo que suponen
que habrá más rebeldes muertos en los combates que comenzaron
la semana pasada en las selvas del sur del país.
El comandante de las Fuerzas Militares, general Manuel José Bonett,
hizo un recuento hoy de las cifras hasta ahora conocidas sobre los enfrentamientos,
que aún continúan, del Ejército con las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia (Farc), la guerrilla más antigua y numerosa
del país.
Un total de 57 soldados murieron, 47 fueron rescatados con vida de las
selvas del Caguán, en el sureño departamento del Caquetá,
y 27 militares más, dos de ellos oficiales, están secuestrados
por los rebeldes, declaró Bonett a la emisora Radio Cadena Nacional
(RCN).
"No sabemos cuántos cadáveres tengan (los guerrilleros),
y debemos suponer que deben ser más de 35" porque faltan por
registrar las otras doce fosas comunes descubiertas, destacó el general.
Las Farc habían divulgado que 80 militares murieron en los combates
registrados en la zona de El Billar.
Miembros de la Cruz Roja, la Fiscalía y del Cuerpo Técnico
de Investigaciones trabajan en el lugar de los enfrentamientos para identificar
a los cadáveres, dijo Bonett, quien espera que hoy se haga una "contabilidad
completa" de las víctimas.
Las tareas de identificación son difíciles porque los insurgentes
"les robaron las placas de identidad, las carteras con su dinero, las
joyas, la plata y las han arrojado en la selva", agregó Bonnet.
Además, la zona "es de gran actividad de combates",
declaró el jefe militar, quien anunció que en adelante "vamos
a reducir los combates diurnos y vamos a aumentar los combates nocturnos".
IGLESIA CONSIDERA QUE CONFLICTO COLOMBIANO AFECTA AL MUNDO
Los altos jerarcas de la Iglesia Católica colombiana dijeron el
miércoles que el conflicto interno del país desbordó
las fronteras y se convirtió en un problema mundial.
"Los ojos del mundo están puestos en Colombia, porque el
conflicto armado no es un conflicto nacional, sino un conflicto con una
grave incidencia internacional porque está mezclado con el narcotráfico,
con el respeto a la ecología y con los derechos humanos", dijo
el Obispo de Sincelejo, Pedro Nel Beltrán.
Los religiosos, reunidos para discutir su labor pastoral dentro del conflicto,
opinaron que la lucha armada del país se ha degradado hasta tal punto
que los combatientes asumieron conductas cercanas a la delincuencia, ya
que apelan al terrorismo, la masacre y a la incorporación de menores
a la guerra.
Para los obispos la guerra no declarada que se vive en Colombia también
significa una degradación del país que se evidencia en elevados
niveles de corrupción y un empeoramiento de la calidad de vida de
los colombianos.
"Es una degradación de la imagen internacional de nuestra
nación en su relación con otros países, que es una
vergüenza para nosotros, pero también afecta al mundo entero",
afirmó Beltrán.
Con respecto a la resolución del conflicto, los representantes
de la Iglesia consideraron que no podrá haber paz mientras no haya
justicia social y se respeten los derechos humanos.
Afirmaron que el conflicto debe ser afrontado con un tratamiento político
y no militar. Sin embargo, dijeron estar conscientes de que se debe negociar
en medio de la guerra porque resulta imposible detenerla.
|