nota política
Valencia, 6 de Abril de 1998


Editorial
Notitarde
C.A.

Chupapegas una tragedia mayor que los crímenes de Arkansas

Orel Sambrano

CRIMENES DE LA ABUNDANCIA

En tiempos de la globalización, en pleno reinado de la aldea global, el mundo ha quedado estupefacto al conocer de la noticia de que dos niños -uno de trece años y otro de once-, en Arkansas, el estado natal del Presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, en la escuela media Westside, dieron muerte a cinco personas, cuatro niños y una maestra, y lograron herir a otras diez. En menos de un minuto, los dos menores lograron acertar 15 disparos de armas largas provocando cinco bajas mortales y el saldo ya señalado de heridos.

Ese ha sido el tercer episodio de este tipo, en los EE.UU, desde el pasado mes de diciembre. En otro episodio sangriento un menor dio muerte a su madre y luego arremetió contra sus condiscípulos y maestros.

La televisión, las películas, y la exaltación a la violencia que ellas ofrecen, son señaladas como causantes directas o indirectas de estos crímenes, junto con algunos juegos de video que, en lugar de desarrollar destrezas, pues para eso resultan extraordinarios, instruyen en el arte de la destrucción de seres humanos.

Claro que, al lado de estas causas, está también la facilidad para adquirir armas que hay en los EE.UU.

Sin embargo, en ninguno de estos casos de niños homicidas encontramos razones de pobreza crónica o aguda, ni siquiera de escasez relativa.

Estos niños homicidas de los EE.UU, han vivido en medio de una relativa abundancia aun cuando han podido tener, en el seno de sus familias, problemas de naturaleza afectiva o ser el fruto de padres divorciados.

No pretendemos asumir el rol de sociólogos o psicólogos aficionados, tampoco queremos teorizar sobre el caso, sólo deseamos dejar constancia de algunas situaciones que nos parecen de una absoluta gravedad y que, sin embargo, pasan ante nuestros ojos, sin que nos demos cuenta de sus dimensiones, que, a no dudarlo, son mucho más extremas, peligrosas y delicadas que los cinco homicidios de los niños asesinos de Arkansas, sólo que, cosas de la globalización, somos más sensibles ante lo que ocurre lejos de nosotros y sordos y ciegos cuando se trata de examinar nuestro propio entorno. Para tratar de derrumbar ese muro de indiferencia, aquí van dos cuentos sobre dos grupos de menores que hemos visto con nuestros propios ojos.

LA PRINCESA DEL MERCADO

Tiene quince o dieciséis años, senos pequeños y delicados, y se hace acompañar por otros ocho menores del sexo opuesto. El más chico, pero no por ello el menos agresivo, es conocido como el "Tripocho", quien, pese a su edad, en ocasiones porta un revólver calibre treinta y ocho. Todos los niños roban para La Princesa y, desde luego, para sobrevivir individualmente. Su reino es el Mercado de Mayoristas de Valencia. Cada vez que roban a alguien o incurren en un acto de violencia, son detenidos por la policía, pero, por razones de naturaleza legal, casi inmediatamente son puestos, nuevamente, en libertad. Cuando son localizados por efectivos de la Guardia Nacional, éstos, con buen criterio, los ponen a realizar algún oficio o a asear las zonas del Mercado que estos niños destrozan o ensucian. Casi todos cumplen momentaneamente con la sanción, salvo el Tripocho y La Princesa, quienes acusan a sus compañeros de "pajuos" por obedecer las órdenes de los efectivos militares, a quienes les echan en cara que son menores y, conocedores de sus derechos, que no pueden ser maltratados.

Según cuentan algunos que han logrado robarle una confesión, La Princesa fue violada por su padre (o su padrastro) cuando sólo tenía cinco o seis años, luego, cansada de que abusaran sexualmente de ella, un día, decidió no volver a su "hogar".

Algo aprendió de aquellos iniciales atropellos que sufriera. Ahora, utiliza su sexo como mecanismo unificador del grupo. Mantiene relaciones con los otros ocho niños y, enardecida, cuando alguien trata de someter a algunos de ellos grita: "Marico, no los toques que esos son mis hombres". Algunas personas que frecuentan el Mercado, cuando la ven marchar seguida de su pandilla, la comparan con una perra maluca, y, en verdad, eso parece, aunque a la vez, en el fondo, debajo de varias capas de agresividad y violencia, aún debe quedar algo de la niña que una vez fue, ésta que ahora es La Princesa del Mercado.

Todos ellos consumen drogas, pues son los populares "chupapega", y celebran descomunales orgías en el provisional y movedizo lecho de La Princesa, formado por algunos cartones y unos cuantos harapos.

Muchos de ellos se iniciaron en la vida de la calle pidiendo limosnas en bandas dirigidas por adultos que apenas les daban algo de comer con el producto de su "trabajo", por esa razón han decidido "independizarse" para comprarse un carro o una moto y tener un "hierro" en lugar de cuchillos y navajas. Poco o nada saben de sus padres o, en todo caso, poco o nada quieren contar, es suficiente con el amor y la protección de La Princesa, por eso roban para ella, la niña a quien un buen día su padre (o su padrastro) le robó la inocencia y, probablemente, también la vida.

Seguramente que estos niños nunca aparecerán en la televisión, ni sus "hazañas" serán contadas en diarios y revistas. Muy probablemente morirán en forma anónima, de la misma manera en que, algún día, se volverán asesinos y matarán por unos zapatos o sólo porque alguien los vio mal.

Para estos pequeños delincuentes que aún no dejan de ser niños, solicitamos una oportunidad. Muchos de ellos, a pesar de la droga, son vivaces y tienen la inteligencia típica de quien tiene que vivir en la calle desde la más corta edad, son, valga la expresión, como perros de arepera, es decir, hábiles para proveerse el sustento... y las drogas.

Si alguien piensa que exageramos, puede llamarnos telefónicamente, con gusto podemos organizarle un tour y, probablemente, si alguien se conduele, rescatando a estos niños, podremos evitar que sigan ocurriendo los crímenes de la escasez, los asesinatos de la miseria, que ocurren día a día y que están condenados a una breve reseña en las páginas rojas de algún diario.

LA REINA DE LA RUTA

En el Terminal de Pasajeros de Valencia reina otra dama con una historia similar a La Princesa del Mercado. Tal vez tenga 16 años y dirige una pandilla de niños de diferentes edades, también todos se drogan, pasan la noche a la intemperie o buscando un lugar desocupado para convertirlo provisionalmente en su hogar. De día deambulan por los pasillos y andenes del terminal. Tienen estos chicos, a su corta edad, una singular maestría para saber a quién pedirle dinero, o que le compre un refresco o algo para comer. Idéntica maestría tienen para saber dónde y a quién robar. Algunos de ellos, tal vez por la pega que huelen, presentan agudas crisis de tos, probable señal de unos pulmones debilitados por el continuo uso de la pega y otras sustancias tóxicas.

La Reina de la Ruta también utiliza el sexo como medio unificador, lo practican en grupo.

Estos son sólo dos casos que conocemos directamente, con seguridad existen muchos más. ¿Habrá gente dispuesta a evitar que estos niños, hoy agresivos y violentos, se conviertan en asesinos y delincuentes de alta peligrosidad? Algo hay que hacer. Si no lo quiere hacer por altruismo, por caridad o por nobleza, mírelo de esta manera: al rescatar a esos niños delincuentes a lo mejor estamos cerrándole el paso al asesino que mañana nos dará muerte a nosotros mismos o a alguno de nuestros seres queridos. Anímese hagamos algo.

LA BARBIE A LA ALCALDIA

Definitivamente Elizabeth Canales, la Barbie de la Costa, está dispuesta a presentar su nombre para la Alcaldía de Puerto Cabello. Elizabeth estaba un poco reacia para aceptar su postulación, pero dos hechos la han obligado a tomar la decisión. Por una parte, la sostenida caída que sufre en la opinión pública el actual alcalde de Puerto Cabello, quien ha llegado a niveles de impopularidad nunca antes vistos y por la otra la aceptación que viene teniendo, según lo demuestran las encuestas, la candidatura del independiente Angelo Mandolfo, quien es el seguro candidato de AD para ese cargo y tiene altas posibilidades de lograr el respaldo de Copei y otros grupos políticos. Canales piensa que la subida de Mandolfo en las encuestas está estrechamente relacionada con el descenso sufrido por el actual alcalde.

DIRECTO, VIA INTERNET

Los vikingos, tal como acertadamente lo dijera Pam-chito, fueron un pueblo escandinavo, de guerreros, navegantes y comerciantes, que emprendieron expediciones marítimas y fluviales desde Rusia hasta el Atlántico desde el siglo VIII hasta comienzos del siglo XI. Los vikingos actuales, vienen de "cañinavia", pero no han perdido el carácter guerrero, en días pasados atacaron un vehículo de Notitarde y a los asistentes a El Galeón, posiblemente con la intención de abordar esa nave y acabar con su valioso cargamento, desde luego que los comerciantes y los habitantes de Valencia que son víctimas de la agresividad de estos vikingos se preguntan si es que habrá que pagarle, forzosamente, peaje etílico a los vikingos?.

¿EL BESO DE JUDAS?

Fadelito Muci no es ningún Judas, pero aspira a la gobernación de Carabobo y, probablemente, reciba el respaldo de AD pero no se sentiría mal si también Copei decide respaldarlo, y aquí, justamente, surge la duda, pues la besada, Migdalia García, secretaria general de Copei también aspira a ser nominada para el cargo. Por esa razón Migdalia dijo, hace poco, (prebeso) que Copei no quería nada con Muci. Pero luego, (después del beso) Manuel Díaz, en el extremo derecho, señaló que, por cortesía Copei incluiría a Fadel Muci en la encuesta para escoger el candidato a la gobernación junto con Migdalia y Domingo Bacalao. Será que lo cortés no quita lo valiente pero sí la candidatura.

 

 

 

 


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