la costa
Valencia, 7 de Agosto de 1998


Editorial
Notitarde
C.A.

Homenajeado su autor Italo Pizzolante Balbi

Canción "Mi Puerto Cabello" es el himno oficial de la ciudad

Puerto Cabello, agosto 06 (Arturo Colmenares B.).- Durante un emotivo acto celebrado en el Teatro Municipal fue institucionalizada la canción del ingeniero Italo Pizzolante Balbi, "Mi Puerto Cabello", como himno del municipio.

El presidium estuvo integrado por el alcalde Alfredo Sabatino Pizzolante, el cantautor de la popular creación; Lucas Guillermo Castillo Lara, miembro de la Academia Nacional de la Historia; el contraalmirante Julio Cordero Fornerino, comandante de la Base Naval "CA Agustín Armario"; Mons. Ramón Antonio Linares Sandoval, Obispo de la Diócesis; el cronista de la ciudad, Miguel Elías Dao; el juez Moisés Domínguez y el Fiscal del Ministerio Público, Gamal Richani.

El acto lo ofreció el Alcalde Sabatino Pizzolante, quien destacó la trascendencia de este acontecimiento y se refirió a la lamentable muerte del escritor Dr. Adolfo Aristeguieta Gramcko, un ilustre caraqueño vinculado a Carabobo y en particular a Puerto Cabello. Reconocemos igualmente a Italo Pizzolante Balbi ese empeño que puso desde joven por servir a Puerto Cabello.

Esa canción "Mi Puerto Cabello", que hoy oficializamos como himno de la ciudad, y la cual ha recorrido el mundo entero, la llevamos todos dentro de lo más íntimo y nos recuerda permanentemente lo que es esta urbe de brazos abiertos.

LOS TRES HORIZONTES

Luego intervino Miguel Elías Dao, cronista de la ciudad, quien refirió que en este teatro, corazón artístico de la ciudad, escuché hace muchos años la voz de un ilustre historiador aragüeño íntimamente ligado por el amor y la sangre a este Puerto donde las leyendas corren parejas a las olas del mar. Nuestro amigo Lucas Guillermo Castillo Lara se refería a "la ciudad los tres horizontes marinos, porque el otro se lo robó la montaña".

Era el tiempo de oír cantar y aprender, y después con palabras llenas de emoción plasmó esas vivencias con su evocación porteña que se hizo eterna en el afecto: "Cuando el agua rodó sobre el agua, nació la espuma. Cuando la espuma durmió sobre la playa, se hechizó la arena. Y entre espumas y arenas, sobre el azul del agua y bajo el azul del cielo, nació Puerto Cabello. Surgió de la tierra o del mar, de la costa o de la espuma. Tallo que se dobla en flor, hacia el azul. Caracola de espuma que asciende hacia la nube".

PUERTO CABELLO E ITALO PIZZOLANTE

Lucas Guillermo Castillo Lara en una prosa poética que conmovió a los presentes refirió que "Glosando la conocida canción 'Motivos', tengo dos motivos fundamentales para estar en esta solemne festividad porteña.

Un motivo es el amor a esta ciudad, y el otro, la amistad fraternal con el Dr. Italo Pizzolante. Ya lo dije en anterior ocasión y ahora lo repito: se ama a Puerto Cabello porque se ha nacido en él, porque se lleva sangre porteña, o porque le ha llegado el cariño por la ruta del corazón. A mí me nació a través de unos azules ojos porteños, de la novia de ayer y de siempre, que han sido luz y vida de mi existir".

Castillo Lara repitió algunos párrafos de su obra "Tiempo de amanecer para el tiempo de Puerto Cabello". "Tiéndeme tus manos marineras, Puerto Cabello. Tus manos de bronce y agua, con dedos de costa limpia y arena enamorada. Con ellos podemos alcanzar hasta el mismo corazón de la alborada. Con esas manos limpias podemos recoger tu mejor palabra. La que tiene un color de sol y de fresca mañana, la que sabe a sal y amor y yodados aires. La que se dice con amor y se entrega espontánea.

La que se perfila en vuelo de gaviotas y la que se arremansa en el ancla.

La que se despide en pañuelos de sirenas o se abraza en ligaduras de atarraya. La palabra de tu marinero en trance de navegar o la de tu navegante en abrazo de llegada...".

NAVEGAR HACIA EL MAÑANA

"­Canto de caracolas enamoradas, el de las islas centinelas! Desde Isla Larga y Borburata hasta Goaigoaza, las navegantes islas sueñan con singladuras lejanas, oyendo los cuentos que les traen las olas conversadoras. Entonces les dan ganas de viajar y llaman al Puerto de compañero, pero está amarrado con su cabello de oro.

Puerto Cabello de la flor alba en la pleamar amanecida. Tarde de la luz herida en la sal de una lágrima. Vete a navegar hacia el mañana, izando tus velas marineras por el mar de la promesa.

El mar se ha enamorado de Puerto Cabello. Lo besa en la boca de su puerto, lo acaricia en los flancos de su playa, lo encrespa de espumas en Punta Brava y se aquerencia en su bahía como una niña entre sus brazos.

Color de Puerto en sol en este mar aquietado, como una mariposa blanca en la esmeralda de agua. En las ventanas del alba se mecieron los cocales para saludar a las gaviotas que desfloraban el aire".

EL ETERNO SOÑAR

Once años atrás -recordó Castillo Lara-, en un discurso que pronunciara aquí en esta ciudad, quizás inspirado por esa canción nostálgica del puerto, tuve el honor de augurar este acto que se cumple hoy. Al hablar de los personajes de esta tierra, citaba: "A ese músico-poeta y dilecto amigo, Italo Pizzolante, que encontrará el alma de Puerto Cabello en su himno sentimental".

Así lo sentía el pueblo, así lo sentía yo, y ahora recibe el bautismo oficial. En esa canción, ahora elevada a la categoría himnástica, están reunidos los elementos que caracterizan la ciudad: su paisaje y el espíritu de sus gentes.

Es una dimensión intemporal de verso y música, para encontrar las voces íntimas de su recóndita esencia. Música y letra se conjugan para hacernos soñar con sus cálidas melodías.

"Mi puerto viejo", con voces transidas lo llama la canción, y se entra al "corazón azul de la leyenda".

Y se lleva de compañera una "Luna linda en el mar" que tiene caminitos de luz en las aguas dormidas para el encuentro enamorado.

Si no se ha vivido a plenitud una luna porteña, no se puede conocer el embrujo de los sueños.

DEL VERSO Y LA ECUACION

La música desgrana los versos y la canción rememora la estampa de medalla antigua que nos entrega el rostro de la ciudad. Es un canto desvelado de cosas añejas que conservan la solera de las cosas nobles. Uno recuerda el silencio viejo de las penumbrosas callejuelas, los cascarones solariegos que iban quedando desiertos o principiaban a desaparecer.

Toda esa evocación de seres y cosas porteñas que se querencian en los versos y compases del nuevo himno ciudadano, hay que agradecérselo a este porteño ejemplar Italo Pizzolante, caballero del verso y la ecuación, juglar de la música y el poema, que le brotan por entre los dedos del alma.

Un hombre que brilla por su modestia velando su valer. Un porteño que ama con irresistible vocación su ciudad, y le entrega generoso su arte y su poesía para echarla a volar en sus canciones por tierras nuestras y ajenas.

Un porteño así bien merece este justiciero homenaje que hoy se le rinde al consagrar su "Puerto Cabello". A ese hijo entrañable de su espíritu, como el himno de su amada ciudad, digo mal, de nuestra amada ciudad, del bien llegar y del nunca salir.

"NO LOS PERDONO"

Italo Pizzolante habló de su amada ciudad. De sus padres inmigrantes. De su canción institucionalizada como himno de Puerto Cabello, compuesta en una playa cercana a Maracaibo, en 1954, cuando estudiaba sus últimos años de ingeniería. A los detalles que rodearon su canción, y categórico, en sus palabras advierte "al que no conoce o no ha vivido en Puerto Cabello, lo digo hoy, sin temor de arrepentirme, yo no los perdono. Porque si fuera difícil llegar aquí, más difícil es alejarse, dejar su cautivador e imborrable paisaje. Ese que yo definí con mi canción como un embrujo que nos hace vivir.

En cualquier caso, yo les recomiendo a los que aman este pueblo, si es que algún día se van, lo hagan, pero yéndose de espaldas porque así pueden experimentar la alegría del regreso".

"PEDACITO DE TIERRA"

Mi emoción se acrecienta -dijo Italo Pizzolante- porque la melodía y las palabras que tanto sonaron en los oídos del porteño y salían de las voces sencillas de mi gente, ahora, cuando penetra en la historia como himno, hará más profundo, más inmenso, más emotivo el sentimiento y el amor hacia este pedacito de tierra que lo volvió cielo mi poema.

Es justo destacar la felicidad que me da la presencia de todos ustedes. Es una sensación de plenitud que me conmueve a mí, a toda mi familia y a todos mis invitados, aquí presentes. Pero, con especial deferencia, quiero expresar el orgullo que siento de poder tener conmigo aquí a dos grandes personajes de mi total afecto.

Ellos son el Dr. en ciencias políticas y sociales, individuo de número de la Academia de la Historia, don Lucas Guillermo Castillo Lara, y don Miguel Elías Dao, nuestro cronista, también historiador, investigador y poeta, quien muy difícilmente puede ser superado en número de volúmenes de obras y de calidad literaria por escritor alguno.

CORAZON CON AFECTOS

Citó Castillo Lara parte de un discurso pronunciado el 19 de abril de 1978, en el cual afirmó "a muchos, Puerto Cabello les nació por la sangre; a mí me nació por el cariño. Pero si no se trata a Puerto Cabello por el camino del corazón, nunca será porteño.

Aunque aquí se haya nacido, siempre se será extraño a la vivencia de esta tierra. Por eso a Puerto Cabello no se puede venir con el corazón vacío, hay que traerlo lleno de afectos para estar en su sintonía.

Así uno pueda entender a sus hombres recios, a sus mujeres exquisitas, a sus intelectuales, a su cronista amigo, a sus poetas, a sus artistas".

La reunión, que a muchos hizo recordar las tertulias literarias de antaño, concluyó cuando la Banda Municipal interpretó por primera vez en forma pública el himno de la ciudad, "Mi Puerto Cabello", según arreglo del Dr. José Alfredo Sabatino P., sobrino del autor.

 


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