Valencia, 21 de Enero de 1999





Editorial
Notitarde
C.A.

"Habilidades"

"La Constitución y dos Presidentes"

Efraín Antonio Pinto

La Constitución de Venezuela es la norma con respecto a la cual se evalúan todas las leyes del país. Es el documento que el Presidente jura defender y respaldar, es el cimiento y el punto de referencia que permite al pueblo sobrellevar traumas importantes. La Constitución ha perdurado y cumple hasta el día de hoy con su función vital porque se basa en principios correctos, en las verdades evidentes por sí mismas contenidas en la Declaración de la Independencia; nuestra peculiar seguridad reside en la posesión de una constitución escrita creada con el propósito de mantener la independencia, asegurar la libertad, paz y la estabilidad de las instituciones, proteger y enaltecer el trabajo, amparar la dignidad humana. El pueblo con las firmas recogidas y en proceso está ratificando su inmenso deseo de darse una nueva constitución, se presta a convocar y conformar una Asamblea Constituyente la vía más expedita propia y natural. El Referéndum Consultivo nos llevará a esa Asamblea Constituyente. Hacemos referencias a dos presidentes venezolanos del siglo XIX, Carlos Soublette y Joaquín Crespo. Soublette nació en La Guaira en 1789 y murió en Caracas en 1870; participó en las guerras de la Independencia, fue presidente de Venezuela en dos oportunidades entre 1837 y 1839 y entre 1843 y 1847; llegó a ser General en Jefe. En 1843 una compañía teatral presentó en Caracas la pieza Excelentísimo Señor, del actor Francisco Robreño; la obra era una sátira contra el General Soublette, entonces Presidente de la República por segunda vez, quien hizo llamar a Robreño al Palacio de Gobierno para que se la leyera. Al comenzar a leer se sintió cohibido pero luego se envalentonó al advertir que el Presidente no mostraba enojo alguno. -Todo está muy bueno -opinó Soublette al concluir Robreño-, además de que no me trata a mí tan mal; no tiene sino ligeras burlas y créame usted: Venezuela no se ha perdido ni se perderá porque un ciudadano se burle de un gobernante; se perderá porque un gobernante se burle de sus ciudadanos-.

Joaquín Crespo fue Presidente de Venezuela en dos ocasiones: la primera entre 1884 y 1885, la segunda entre 1892 y 1898. Su vida transcurrió entre 1841 y 1898, cuando murió en la Mata Carmelera, estado Cojedes, ultimado por un francotirador del ejército rebelde cuyo comandante era el General José Manuel Hernández, a quien apodaban "El Mocho". Una tarde también durante su segunda Presidencia Joaquín Crespo paseaba por Caracas en compañía de su amigo el ingeniero Alberto Smith, quien entonces era Ministro de Fomento; en eso escucharon a varios pregoneros que voceaban un titular de prensa: -El último robo del General Crespo! El último robo del General Crespo! -¿Qué es lo que están pregonando?-, preguntó Crespo a su acompañante. -Algo muy desagradable para usted-, respondió Smith. -No importa, dígamelo con toda franqueza-, pidió el Presidente. -Hablan de "el último robo del General Crespo". -¿Y quién le dijo a esa gente que iba a ser el último?

Obra consultada: El Jardín de las Anécdotas. Armando José Sequera.

 

 


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