Valencia, 22 de Febrero de 1999



Editorial
Notitarde
C.A.

Ganó por decisión unánime

Félix Trinidad le dio una lección y clase a Pernell Whitaker

Nueva York, febrero 21.- El puertorriqueño Félix Trinidad llegó al Madison Square Garden para darle una lección de boxeo al estadounidense Pernell Whitaker y mantener su corona intocable del peso welter, versión Federación Internacional de Boxeo (FIB).

Ante cerca de 14.000 aficionados, que apoyaron constantemente a Trinidad con gritos de "Tito", "Tito", "Tito", como familiarmente se le conoce, el campeón boricua no tuvo ningún problema para ganar por decisión unánime a Whitaker.

La diferencia de edad, nueve años, 26 para Trinidad y 35 para Whitaker, también se convirtió en un factor determinante cuando al final de los 12 asaltos el campeón invicto estaba fresco y el seis veces monarca del mundo mostraba una imagen de hundimiento.

"No hizo nada y esperamos que los aficionados lo viesen igual", declaró Whitaker, que tenía el ojo derecho completamente cerrado por un corte que los golpes de Trinidad le abrieron en el transcurso del octavo asalto. "Me he sentido muy bien y creo que he ganado".

No pensaron igual los tres jueces, que dieron de forma unánime la victoria a Trinidad con cartulinas de 118-109 los estadounidenses Beeba Exton y Melvina Lathan, mientras que el puertorriqueño Samuel Conde López dio 117-110 ganador a Trinidad.

Inclusive, el siempre inteligente y veterano preparador Lou Duva, uno de los responsables del trabajo físico de Whitaker, dijo sin ninguna duda que el único ganador de la pelea había sido Trinidad.

"Lanzó más y mejores golpes que Whitaker y por lo tanto es un merecido ganador y un gran campeón", declaró a EFE Duva. "Me gustó la forma como luchó Pernell después de haber estado 490 días fuera del cuadrilátero, pero enfrente tuvo a un rival superior".

Sólo en el primer asalto, cuando Whitaker salió a sorprender a Trinidad, en el séptimo y en el undécimo con todo decidido a favor del campeón invicto, Whitaker logró ser mejor.

Pero la definición de lo que iba a ser la pelea se estableció en el segundo asalto cuando Trinidad le metió una derecha seca a la mandíbula de Whitaker y se fue a la lona para que el árbitro Benji Estévez le contase hasta ocho, en lo que fue su segunda caída como profesional.

A partir de ese momento, Trinidad controló y dominó la pelea y sólo en el séptimo permitió que Whitaker con dos izquierdas claras le hiciese retroceder en su ataque constante.

Los golpes recibidos no cambiaron para nada la mentalidad ganadora de Trinidad, que salió en el octavo para devolverle a Whitaker un golpe de abajo arriba y dos derechas que dejaron de nuevo tocado al seis veces ex campeón del mundo, quien al sonar la campaña se fue a la esquina contraria y el árbitro Estévez tuvo que ayudarlo a encontrar el camino correcto.

"He sido el mejor, lo demostré en el cuadrilátero y conseguí lo que me propuse cuando llegué a Nueva York", declaró Trinidad. "Nunca tuve problemas, a pesar de que Whitaker es muy mañoso en sus acciones".

El triunfo dejó a Trinidad con marca de 34-0, incluidos 29 fueras de combate y 14-0 en las 13 defensas del título de campeón, 12 logrados por la vía rápida.

"Soy el mejor peso welter del mundo, no tengo problemas con el peso, me mantendré en la división y estoy listo para enfrentarme a Oscar De la Hoya", destacó Trinidad.

Mientras, un ejecutivo de la cadena de televisión por cable HBO, propietaria de los derechos de transmisión de la pelea, dijo que Whitaker había sufrido la rotura de la mandíbula por un codazo involuntario y fue trasladado a un hospital local para que lo examinasen.

"Creo que hice una pelea muy inteligente, siempre tuve rapidez y velocidad en mis movimientos, no caí en la trampa del cuerpo a cuerpo de Whitaker y le golpeé con dureza", explicó Trinidad. "No me importa que diga que no gané, todo el mundo vio lo que sucedió en el cuadrilátero y eso es lo que cuenta".

Trinidad, que se llevó cinco millones de dólares por la pelea, reiteró que 1999 iba a ser su gran año después de que estuviese 318 días sin pelear debido a los problemas que tuvo con el promotor Don King.

"Todo está superado y ha llegado la hora de realizar mi mejor boxeo para establecerme de verdad como el más grande de mi categoría", subrayó Trinidad.

De momento, el campeón boricua cumplió con todos los pronósticos de ser el favorito 5-1 en las apuestas de Las Vegas, dio un gran espectáculo boxístico y dejó todo listo para que De la Hoya tenga la última palabra con relación a la gran pelea que ahora más que nunca los aficionados quieren ver muy pronto.

En otras peleas de la velada, Terronn Miller (21-1-1), quien tiene una bala incrustada en su espalda desde que en 1991 le intentaron robar el automóvil, sorprendió con su triunfo por fuera de combate técnico en el quinto asalto frente a Vince Phillips (39-4), quien perdió el título del peso welter junior, versión FIB.

Mientras que el dominicano, residente de Nueva York, Julio César Green (24-3), de 31 años, ganó por k.o. técnico en el noveno asalto a Darren Obah y volvió a colocarse en el camino de la tercera pelea contra William Joppy por el título de los medios, versión Asociación Mundial (AMB). (EFE)

 

 


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