José Manuel Jayo Guerricagoitía

Venezuela era el país élite para emigrar

Los hermosos ojos azules de José Manuel Jayo Guerricagoitía, resplandecen cuando habla de su vida en Venezuela, país del que se siente agradecido por la forma como lo ha tratado y, el que lo haya recibido, luego de emigrar del país Vasco.

Sus sentimientos nobles y sinceros por Venezuela, los asoma con naturalidad desde el inicio de la entrevista, que gustoso accedió, la cual se desarrolló por más de una hora, donde estuvo acompañado de su esposa María Asunción de Jayo, nacida también en el País Vasco.

Al señor Jayo, lo localizamos un viernes en el Centro que los agrupa. Era precisamente el día en que le daban la bienvenida al ex-presidente del Gobierno Vasco, José Antonio Ardanza, quien visitaba la Colonia.

El Centro Vasco-Venezolano de Carabobo, estaba de fiesta por la visita de tan importante representante de la Patria Vasca, quien recién acababa de arribar a Venezuela.

El señor Jayo, es muy conocido en el Centro. Para el momento de su localización se encontraba entre los asistentes a la reunión con el ex-presidente Ardanza, pero gracias a la gentileza de la Junta Directiva y, del señor Javier Ayensa, se hizo posible concertar la entrevista rápidamente, a la cual accedió sin mayores preámbulos. Discretamente, salió del encuentro para hacer una mirada retrospectiva de su vida en Venezuela.

El señor Jayo nació en la provincia de Vizcaya, Euskadi (Patria Vasca), en el año 1927 y, emigró a Venezuela hace 40 años.

Es médico veterinario, profesión que ejerció en su patria natal, pero en Venezuela hizo la reválida.

"Me siento agradecido de Venezuela, país al cual le agradezco que nos haya recibido y, la forma como me ha tratado a mí y a mi familia", dice de entrada a la entrevista.

Viajó a Venezuela el 13 de agosto de 1958, pero se radicó en el estado Carabobo en el año 1962, en la población de Chirgua.

"El motivo de mi viaje fue para mejorar el nivel de vida. Emigré a Venezuela con esa meta precisamente. Mis cinco hijos: José Manuel, Jhon, Iñaki, Amaya y Begoña, son nacidos en Venezuela".

Recuerda que para el viaje ahorró algún dinero, ya que para la época, la provincia de Vizcaya estaba muy oprimida, por lo cual era difícil conseguir el pasaje. "Por medio del trabajo conseguí el dinero para embarcar a Venezuela, que en esa época era el país élite para emigrar".

"Fue un viaje en barco que duró una semana", destaca tras meditarlo.

"Pero a los dos años de estar radicado en este país, lo primero que hice fue naturalizarme, para poder disfrutar de todas las leyes y, las condiciones que me ofrecía Venezuela".

El señor Jayo destaca, que se siente integrado a la colectividad carabobeña, porque a la ciudad de Valencia llegó en el año 1973, luego de estar radicado por más diez años en Chirgua.

Son muchas las anécdotas que recuerda cuando llegó a Venezuela.

"En el primer año, lo primero que conocí fueron las hayacas, pero no me gustaron y, ahora las como por media docena", dice al sonreír.

Recuerda, que se adaptó rápidamente a la cultura del venezolano, pero no obstante, recomienda que hay que elevar el nivel cultural de la gente, prepararlo para las profesiones, el trabajo y el progreso.

Su esposa María Asunción, acota que ella viajó primero a Venezuela y, luego lo hizo su esposo.

"En la Patria Vasca eramos novios y nos casamos aquí. Tenemos 40 años de casados", destaca tras mostrar una sonrisa.

El señor Jayo recuerda además, que recién llegado a Venezuela, vivió en Villa de Cura, donde permanecieron por dos años y, nació la hija mayor, luego se trasladaron al estado Zulia, donde vivieron dos años más.

"Aquello era un calor terrible, luego nos fuimos a Caracas, donde nació el segundo hijo y, posteriormente, viajamos a Valera, donde nació el tercer hijo. De allá nos fuimos a Chirgua, un clima completamente diferente, porque es muy fresco".

También recuerda que vivieron en Ciudad Bolívar, donde ejerció la profesión de Veterinario.

Sin embargo, conserva bellos recuerdos de Chirgua.

"Cuando llegamos a esta población, nos integramos a la comunidad y participábamos en la fiestas, tanto es así, que cuando nos trasladamos a Valencia, la gente que participaba en las parrandas de Navidad que se hacían por las calles de Chirgua, viajaban a Valencia a darnos estas fiestas".

"Nos aprecian muchísimo, tanto, que cuando vamos a Chirgua todos nos saludan, hasta los chamos, que hace diez años eran unos niños. Mi esposa preparaba a los pequeños para la Primera Comunión con la maestra de la escuela y, ayudaba a la enfermera del barrio cuando se realizaban las jornadas de vacunación.

"Es una alegría cuando vamos a Chirgua y, la gente nos saluda con mucho cariño. A nuestros hijos les gusta esa población, porque la niñez la vivieron allá, en una casa muy hermosa que era de Rockefeller. El administrador de esta casa nos trató como hermanos", destaca la señora Jayo.

El señor José Manuel destaca, que cuando la hija mayor iba a cumplir sus 14 años, viajaron a Valencia, porque allá no había bachillerato.

A sus 72 años, mantiene ese espíritu de luchador que prevalece en el hombre vasco, el cual lo hace sentir cuando manifiesta su interés por Venezuela y, sus problemas.

Allí sentado a un lado de los recuerdos de su patria, con la bandera de Venezuela y del País Vasco, el señor Jayo es uno de los nacionalizados que se siente más venezolano que cualquier otro nacido en este país.

La entrevista, que se inició en el patio central del Centro Vasco-Venezolano, culminó en el salón de reuniones. El señor Jayo y su bella esposa, regresaron nuevamente al agasajo de bienvenida al ex-presidente de la Patria Vasca.


 

 
 
 
 

 

EDICION XXIII ANIVERSARIO