Valencia, 14 de Abril de 2004





Editorial
Notitarde
C.A.

Agora

La pasión criolla

Charito Rojas

En esta Semana Santa los venezolanos experimentamos dos pasiones: la de Cristo y la propia autóctona. La primera singularmente no la conmemoramos sólo en los templos sino en los cines: la dramática película de Mel Gibson mostró a los impresionados espectadores un sangriento suplicio nunca antes visto con tal crudeza. Lágrimas, estremecimientos, angustia, es lo que se siente al presenciar tal martirio; con cada latigazo, con cada golpe, no pudimos menos que sentirnos identificados con el sufrimiento del Jesús hombre, que con su sangre pagaba el precio del pecado para alcanzar la vida eterna.

La asociación con el calvario que vivimos los venezolanos fue inmediata: el recuerdo de los golpes, torturas, asfixias, violaciones, muertes, dolor, que los ciudadanos de este país están sufriendo para liberarse de un régimen oprobioso, es la propia pasión criolla. Quienes reportamos día a día cada amargo suceso, sabemos que pronto se logrará la redención, que estamos cerca del final, de la resurrección a la nueva vida nacional. Esta experiencia no puede perderse en el vacío, ni olvidarse nunca jamás. Ojalá se aprenda bien la lección de la responsabilidad ante lo que suceda en nuestro país, la responsabilidad de haber escogido malos gobernantes o de habernos abstenido de votar por los buenos. Cargamos con la responsabilidad de no haber expulsado a tiempo a quienes devoraron las riquezas del país relegando las mayorías a la pobreza. Hay también la responsabilidad de los mejores de haber dejado la gerencia pública en manos ineptas.

Así como elegimos a este Judas cobarde e incapaz para que dirigiera el país, así tenemos que responsabilizarnos de sacarlo y escoger a quienes puedan rescatar de entre el sobrecogedor naufragio los restos de la Venezuela próspera y recomponerla con el aporte de todos. Pero esto resultará cuesta arriba si no ponemos de acuerdo a todos los remeros para que lleven el bote en la misma dirección. Episodios como el ocurrido en Caribbean Suite durante la Semana Santa demuestran que la reconciliación de los bandos en pugna será harto difícil.

El candidato a la gobernación de Carabobo por gracia del dedazo presidencial, Gral. Luis Felipe Acosta Carlez, fue a pasar sus días santos en ese resort de Tucacas, donde su amigo Samir Rahfe le prestó su town house. Pero no fue solo. Por lo menos diez guardaespaldas, a cual peor encarado y armados hasta los dientes, le seguían los pasos. Cuando el General Eructo, como le conocen mundialmente gracias a sus pésimos modales, se lanzó a nadar en la piscina, se armó el zaperoco. La gente se salía del agua, caceroleaban en cualquier metal y los más osados hacían olas hacia el general, con el grito de Fuera, fuera! La escena era de una intolerancia sin límites, si a ver vamos que cualquier ser humano tiene derecho a bañarse en una piscina, pero los venezolanos ofendidos y humillados por el régimen y por emisarios como Acosta Carlez, no están dispuestos a permitir tal presencia entre ellos. Si esto es malo, la reacción del susodicho fue peor: sus matones se lanzaron a la piscina vestidos, con gorras rojas y armas en mano. Hubo empujones, disparos y finalmente un contingente de la Guardia Nacional se presentó, lanzó bombas lacrimógenas, empujó y golpeó a los turistas protestones. Un helicóptero de la Guardia Nacional sacó al General del área pero el asunto no terminó allí. A pesar de no ser grata su presencia, el flamante candidato insistió en permanecer en el complejo, así que los vacacionistas vivieron una pesadilla: cortaban la luz en las noches, lanzaban bombas lacrimógenas en los pasillos, los guardaespaldas daban descargas eléctricas con unos aparatos de mano a quienes se acercaran al alojamiento del General. Aún así, persistieron en gritar y cacerolear al considerado intruso, que a su vez se burlaba y reía de los manifestantes, bailando, eructando y haciendo gestos obscenos como bajarse los pantalones y mostrar su general trasero.

Pero esta pasión no termino allí. El Eructo cumplía años el Domingo de Resurrección y su amigo Genys Vargas le ofreció una parrillada en el Trigal Sur, nada menos que El Cafetal opositor de Valencia. Nuevamente cacerolazos, protestas y hasta incendio del monte en una plaza cercana. Y nuevamente la Guardia Nacional se apersonó para defender a su general chavista, que junto con el hambre, también les está matando la dignidad.

Dos pasiones, dos tiempos, distintos protagonistas, pero el final de la historia siempre es el mismo: los cobardes y criminales huyen o se suicidan y los que ofrendan su sufrimiento alcanzan la resurrección y la vida. No olvide nadie que siempre, siempre, más temprano que tarde, este será el fin de toda pasión.

Para concluir, hay un pensamiento que escribió José Martí hace más de un siglo y que la revista Zeta, que esta cumpliendo 30 años, ha utilizado parcialmente como su lema. Léanlo completo y recarguen sus pilas de esperanza: "Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado y a pensar y a hablar sin hipocresía. Hay hombres que viven contentos aunque vivan sin decoro. Hay otros que padecen como en agonía cuando ven que los hombres viven sin decoro a su alrededor. En el mundo ha de haber cierta cantidad de luz, como ha de haber cierta cantidad de decoro. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tiene en si el decoro. Esos son los que se rebelan con su fuerza terrible contra los que roban a los pueblos su libertad, que es robar a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana. Esos hombres son sagrados".

 

AQUI ENTRE NOS

En cumplimiento ético del derecho a replica, aún cuando no fue solicitado expresamente, publico carta del 31 de marzo, enviada vía mail por la señora Liliam Ruiz: "Sirva la presente para informarle que la persona que le dio la noticia que usted refleja en su columna sobre el ingeniero Saúl Ameliach se la dio errada. Con toda la propiedad que me da el haber asistido a esa fiesta a la que usted hace mención, le comunico sólo para que la próxima vez dé la información correcta: 1.- La fiesta era con motivo del cumpleaños del ingeniero Ameliach y su hija. 2.- No asistieron ni fueron invitados el ministro Cabello ni el General Acosta Carles. 3.- No es una finca sino un lugar que se alquila en Yagua cuyo propietario se dedica sólo a arrendar su local. 4.- El ingeniero Ameliach tiene currículo porque viene de ser el vicepresidente de Pequiven y ocupó otros cargos en otras empresas entre otras Holanda de Venezuela en donde se desempeñó como gerente de ventas por muchos años, pudiendo usted si le place y complace verificar sus referencias que son excelentes. 6.- Tiene 36 años y no es el menor de los hermanos Ameliach. Señora Charito, como su oficio no es informar sino destruir y aunque sé que su oscuro corazón no escucha sino lo que usted quiere escuchar sólo le aconsejo dedicarse a investigar y no hacer el ridículo diciendo mentiras que lo único que hace es fortalecernos más a los que estamos en contra de ustedes, quienes con su actitud lo que hacen es enlodarse más y más". El resto de la carta no merece ser publicada, pero tengo en mis manos el curriculum del ingeniero Ameliach y realmente es un niño prodigio: Presidente de Pequiven a los 36 años. Su vicepresidencia es también producto de la Quinta Republica ya que con los escalafones de merito de la antigua Pdvsa todavía le faltaría mucho, por brillante que sea, para presidir Pequiven. Respetando la opinión de la señora Ruiz acerca del excelente ser humano que es el ingeniero Ameliach, le pregunto si cree honestamente que si él no fuera hermano menor de Francisco Ameliach, estuviera celebrando ese prematuro ascenso. También rezo por su paz, señora...Hasta el próximo miércoles.

 

e-mail: charito@telcel.net.ve

 


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