Alejandrina
Uribe-Betancourt
e-mail: aleuri@notitarde.com
Fotos: Gustavo Briceño
Tangos,
clase y buen gusto reinaron durante su romántica boda
Paola y Cesar en las alas del amor
Hace diez años se conoció
la pareja que hoy protagoniza nuestra página social y lo que comenzó
como una linda amistad se transformó en amor, para luego de tres
años de noviazgo, él quien es piloto comercial le pidiera
a ella su mano en matrimonio, y así junto levantar vuelo hacia una
nueva aventura que deseamos les dure toda la vida. Fue así como Paola
Natalia Emiliozzi Garibaldi y César Augusto Medina Rojas reinaron
en otra romántica boda escenificada en la S.I.P. San Antonio de Padua,
el recinto fue bellamente engalanado con sobrios arreglos florales hechos
con azucenas, lirios y nardos.
Una vez concluido el acto litúrgico los nuevos esposos
salieron en una alegre caravana hasta el Hotel Intercontinental Valencia,
donde todo estaba listo para dar inicio a la alegre y sencilla recepción
que recibió a familiares y a los amigos más allegados a esta
pareja. Kiosko Las Flores tuvo a su cargo la ambientación del recinto
preparando un hermoso hall con grandes jardineras donde las rosas en color
beige, las calas y telas drapeadas jugaron un papel determinante. El salón
lució gran variedad de arreglos florales en centros de mesa de base
alta. Los recién desposados juntos a sus padres estuvieron ubicados
a la entrada del salón en una mesa rectangular, desde donde presidieron
la cena que consistió en un buffet compuesto por diferentes tipos
de pastas y salsas.
El diseñador Pier Paolo
Giordano realizó el traje de la novia, que se caracterizó
por su inspiración medieval, elaborado en shantu de seda color champaña.
El modelo tenía alforzas en su parte delantera y trasera y una cola
en forma de sirena completamente alforzada. En la fiesta reinó la
alegría y el calor familiar, en especial porque llegaron varios familiares
de Paola Natalia desde Argentina, su país natal, para estar junto
a ella en ese día de tanta significación personal. Los asistentes
disfrutaron de lo lindo tomando fotos a su antojo con las cámaras
fotográficas que les colocaron en las mesas, bailaron hasta más
no poder con la buena música del grupo Romance y se deleitaron con
un selecto repertorio de tangos que elevó el romanticismo en una
velada con mucho sabor sureño.

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