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Advierte Jorge Isaac, flautista valenciano consagrado en Holanda
En Venezuela hay mucho talento, pero falta
disciplina
Arnaldo Rojas/Foto: Dorian González
Tomo muy en serio lo que hago, mi
profesión es mi vida y las metas que he alcanzado son producto del
esfuerzo y la dedicación. Por eso, cuando vengo a Venezuela, pongo
a un lado el sentimentalismo, y me desempeño con la misma seriedad
y el empeño que en cualquier otra parte del mundo. Es un aprendizaje
que trato de comunicar a mis colegas venezolanos, porque aquí tenemos
mucho talento pero hay una enorme falta de disciplina, tal vez por nuestro
temperamento alegre, pero debemos canalizarlo, porque la música exige
mucha disciplina y mucha dedicación para alcanzar un buen nivel profesional.
Tales reflexiones corresponden a Jorge Isaac, nacido en Caracas en 1974,
pero quien desde temprana edad se vino con su familia a nuestra ciudad,
motivo por el cual se define como "valenciano reencauchao". Aquí
a la edad de once años comenzó sus estudios de flauta dulce
en la Escuela de Música "Sebastián Echeverría
Lozano". Posteriormente realiza cursos intensivos en Holanda, Suiza
y Alemania. Concluye estudios superiores en el Conservatorio de Amsterdam
(2000) y una maestría en interpretación de arte contemporáneo
y música electrónica en vivo en la misma institución
(2002). Ha realizado diversas grabaciones en Alemania, Holanda y EE.UU.
Se ha presentado en Festivales Internacionales y giras por varios países
del mundo. Su trabajo ha sido reconocido con los más importantes
premios de música contemporánea en Europa. Paralelo a su carrera
solista, trabaja junto a la Fundación Holandesa Stichting Blokfluit
en el desarrollo de un Catálogo de Partituras de Música Contemporánea
para Flauta. Ha sido tal su éxito que adoptó la ciudadanía
holandesa para cumplir sus compromisos profesionales, pero mantiene intacto
su vínculo con Venezuela, particularmente con Valencia, a donde viene
de visita cada vez que puede para compartir con familiares y amigos. En
esta ocasión también ofreció unos conciertos que permitieron
apreciar el alto nivel alcanzado por su trabajo. En un aparte de los preparativos
de su presentación conversamos con este embajador del talento criollo.
-¿Qué te motivó a probar suerte fuera del país?
-Cuando estudié en la Escuela de Música "Sebastián
Echeverría Lozano" tuve la suerte y el honor de llegar en el
mismo tiempo que se encontraba una profesora alemana, colega de la profesora
Jutta Wesphal. Era una mujer con un enorme amor por la flauta dulce, un
amor que me transmitió y fue quien me abrió los ojos. En una
oportunidad me dijo: "Si quieres dedicarte profesionalmente a este
instrumento tienes que irte a Europa, buscar los sitios donde esté
más desarrollado". Siguiendo su consejo, averigüé
cuál era el mejor lugar para estudiar flauta y todas las informaciones
coincidían en señalar que era Holanda. Entonces decidí
ir para allá. El primer viaje lo hice en 1991, estuve por unos meses
en Alemania, Suiza y Holanda. Fue un viaje que revolucionó los conceptos
que tenía, al descubrir el enorme desarrollo alcanzado por estos
países en la parte cultural. Aquello me fascinó. En 1995,
volví a Holanda con la finalidad de quedarme. Desde entonces estoy
residenciado allá, desarrollando mi carrera profesional.
-A diferencia de otros instrumentos, a la flauta dulce comúnmente
no se le atribuye un rango profesional. ¿Por qué?
-La flauta dulce es un instrumento altamente popular, casi todo el mundo
tiene una flauta en su casa. De manera que su popularidad no está
en discusión, pero sí existen reservas, como tú señalas,
sobre si puede ser un instrumento profesional. De hecho no sólo en
Venezuela sino en otros países no se le ve con la seriedad que le
corresponde, debido a que se desconocen sus capacidades musicales y el desarrollo
que ha alcanzado. Entonces parte de mi trabajo (dependiendo del país
donde toque) es exponer un programa que les pueda mostrar, de una forma
u otra, la capacidad del instrumento. Por eso para mi es sumamente importante
estar en contacto permanente con los compositores, para crear nueva literatura
que permita impulsar el desarrollo de este instrumento, que aún puede
dar mucho más, todavía quedan por explorar sus niveles de
virtuosismo.
-A la luz de tu experiencia en el exterior, ¿cuáles son
los alcances y limitaciones de los músicos venezolanos?
-Creo que en Venezuela existe mucho talento, pero hay una enorme falta
de disciplina, por muchos motivos: culturales, económicos o sociales.
Pero esto no debe servir de justificación para ser conformistas.
La música es como cualquier otra profesión, y posiblemente
es más difícil que otras, por el mercadeo. Lo cierto es que
se necesita mucha disciplina, mucha seriedad y mucha dedicación.
Si el estudiante tiene la fe y la fuerza para perseverar se le abrirán
las puertas para lograr sus aspiraciones.
-¿Cuál es tu tendencia de trabajo, convencional o experimental?
-Me especializo en música contemporánea y en el uso de
la música electrónica en vivo, pero el alma de mis actividades
es la flauta dulce. En mi trabajo también incorporó otras
artes escénicas, como teatro, video, multimedia. En este sentido
para mi proceso creativo este tipo de espectáculos, donde se combinan
elementos musicales y visuales, es muy importante al considerar qué
función va a cumplir el instrumento allí. Porque, en mi opinión,
en primer lugar somos artistas y después somos intérpretes
o compositores.
-¿En qué consiste la propuesta musical que presentaste
en esta oportunidad?
-Es un concierto multimedia que se llama "Omonía", donde
se unifican música, video y electrónica en vivo. Roderik de
Man (quien me acompañó en este viaje a Venezuela) es el compository
yo el intérprete. La música electroacústica actúa
como el motor de expresión, llevando la interpretación musical
al espacio teatral. Ya lo presentamos en Holanda y Rusia. Aquí en
Venezuela, en la sala de conciertos de la Universidad Simón Bolívar,
en el auditorio del Centro Cultural Eladio Alemán Sucre y en el auditorio
de la Escuela de Música "Sebastián Echeverría
Lozano". De aquí partimos para Alemania.
-¿Qué significó tu reencuentro con el publicó
venezolano?
-El público venezolano es un público excelente, se mantiene
abierto a todas las expresiones, lo único que necesita es la oportunidad,
por lo demás no es más ni menos que otros en el mundo, incluso
la gente aquí puede ser más abierta para recibir cosas innovadoras.
RODERIK DE MAN
Es un compositor holandés, nacido en 1941 en Indonesia, que acompañó
a Jorge Isaac durante su visita a Caracas y Valencia. Roderik estudió
percusión con Frans van der Kraan y teoría musical, composición
y música electrónica en el Conservatorio Real de La Haya,
donde se desempeña como docente. Es un artista de mucho prestigio
en el ámbito de la música contemporánea europea. Tuvimos
la oportunidad de conversar brevemente con él durante su visita a
la Escuela de Música "Sebastián Echeverría Lozano",
donde el músico y docente Jorge Castillo tuvo la gentileza de servir
de intérprete.
Manifestó que mantiene una excelente relación con Jorge
Isaac, como músico y como persona. "El es una persona muy conocida
y respetada en Europa, especialmente en Holanda. Es un gran músico
y para cualquier compositor es un privilegio tener un intérprete
de su calidad para que las obras sean bien ejecutadas".
Comentó que conoce, a través de discos, algo de la música
venezolana y mucho de la música antillana, porque tiene familiares
en Puerto Rico, además que a Holanda llega mucha música de
Curazao y las Antillas Neerlandesas, por su vinculación ya que en
un tiempo colonias holandesas.
Destacó que Latinoamérica y el Caribe tienen mucho que
aportar musicalmente al mundo porque cuentan con un folklore muy rico y
variado que nutre las composiciones y las hace más interesantes que
muchas de las que se hacen en Europa.
Respecto a "Omonía", el concierto donde combina su talento
con el de Isaac, señaló que "es una muestra de los cambios
que se están registrando en la forma de hacer música, hay
un concepto más dinámico y atrevido, porque el público
también se ha vuelto más exigente".

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