Valencia, 21 de Enero de 2006

Editorial
Notitarde
C.A

2005 fue un año positivo

Cooperativas del litoral carabobeño viven un momento decisivo

Puerto Cabello, enero 20 (Pausides Rodríguez/Fotos: Andis Silva).- A juicio de Jackeline Montaner, el movimiento cooperativo del litoral carabobeño vivió en 2005 un buen momento, con una potencial generación de seis mil puestos de trabajos, "pero presenta algunas debilidades que en muy corto tiempo deben ser subsanadas, para que estas organizaciones se conviertan en una sólida fuente de empleo e ingresos entre quienes han escogido esta actividad económica como forma de vida".

Montaner es la presidenta de la Asociación Cooperativa Fray Lucas (Asocofraylucas), fundada en 2001 para prestar asesoría contable y de asistencia a organizaciones similares, iniciándose con una cartera de cinco clientes, que en apenas cuatro años aumentó a 150.

Asocofraylucas es una organización que trabaja con abogados, licenciados en administración, contadores y auxiliares de contaduría, lo que le da suficiente aval a su presidenta para abordar el tema del movimiento cooperativo en Puerto Cabello, su potencial, limitaciones y perspectivas.

Montaner diferencia las organizaciones cooperativas en tres grupos; las que se fundaron antes de la aprobación del paquete de leyes habilitantes, las que se crearon al calor de los sucesos registrados entre diciembre de 2002 y abril de 2003, y las que han sido propiciadas directamente por el sector oficial, a través de la Misión Vuelvan Caras, programa social dirigido a la población desempleada económicamente activa, consistente en la capacitación y organización de estas personas, con posibilidades de acceso a financiamiento.

Según sus estimaciones, en los últimos años en la zona se fundaron más de 400 agrupaciones constituidas por mano de obra calificada o por profesionales emprendedores, que hasta hace poco presentaban dificultades en la obtención de créditos y de contratos. "Esto debido a problemas en la documentación o por indisponibilidad de capital de trabajo, a pesar de la existencia de programas crediticios del Gobierno nacional, así como de financiamiento por parte de la banca privada".

Recordó Montaner que un buen porcentaje de estas cooperativas que se fundaron estimuladas por el llamado del presidente Hugo Chávez a la población a constituirse en este tipo de organizaciones, se quedaron el camino; esto debido a que el cooperativismo, si bien necesita del apoyo oficial para su consolidación, requiere de un proceso de formación que va más allá de solventar un problema de empleo, porque se fundamenta en valores tales como ayuda mutua, esfuerzo propio, responsabilidad, participación, igualdad, equidad, solidaridad, honestidad, transparencia y compromiso.

"Hasta mediados de año, en la zona hacían vida una buena cantidad de grupos cooperativos, que a pesar de no haber podido explotar la actividad económica para las cuales fueron creados, sus socios apelaron a esos valores en espera de una oportunidad para incorporarse al desarrollo económico de la costa carabobeña y muy paulatinamente comienzan a ver los frutos de tanta tenacidad".

 

ES NECESARIO SUPERAR DEBILIDADES

Una de las debilidades que Jackeline Montaner identifica en las organizaciones cooperativas de reciente data es que en su proceso de constitución se ha hecho énfasis en los aspectos legales, contables y de capacitación en determinado oficio; sin embargo, se ha descuidado lo que tiene que ver con la formación y esencia del cooperativista.

"Quien pertenece a una organización de este tipo, debe estar claro en que debe cultivar una serie de valores fundamentados en la cooperación, trabajo en equipo, tenacidad, honestidad y estar preparado mentalmente para el sacrificio y la paciencia".

Advirtió Montaner que aquí es donde el sector oficial debe jugar un papel determinante, propiciando la constante realización de talleres, que en el mejor sentido de la palabra adoctrinen e inculquen estos valores entre quienes creen que el cooperativismo puede ser su forma de vida.

Como una recomendación muy particular, sugirió que así como determinada empresa del Estado le exige ciertos documentos y garantías a los grupos cooperativos para asignarle un contrato, también le debe pedir a sus socios la certificación de que constantemente están realizando cursos de formación cooperativista.

En tal sentido, resaltó que las cámaras municipales de Puerto Cabello y Juan José Mora están en deuda con el movimiento cooperativo de la zona al no dotar a sus entidades con una Ordenanza que sintonice el decreto con fuerza de Ley Especial de Asociaciones Cooperativas con la realidad y condiciones de cada uno de estos municipios.

Asimismo recordó que pesar que este decreto con fuerza de Ley, vigente desde el año 2001, establece un trato preferencial por parte de las instituciones del Estado en cuanto a la contratación de servicios o adquisición de los bienes que produzcan estas organizaciones, en el litoral carabobeño sigue siendo muy tímido el cumplimiento de esta disposición por parte de los alcaldes.

Sin embargo, afirmó que, en honor a la justicia tanto el alcalde del municipio Juan José Mora, José Gregorio Frías, como el gobernador Luis Felipe Acosta Carlez, al inicio de sus respectivos mandatos abrieron un registro de cooperativas con miras a contratar sus servicios a futuro, lo cual progresivamente han venido haciendo.

También resaltó que la Ley Especial de Asociaciones Cooperativas fue promulgado dentro del paquete de 41 leyes habilitantes promulgadas por Gobierno Nacional a principios de su gestión y fue una de las pocas que no provocó ningún tipo de cuestionamiento por parte de los sectores económicos que por una razón u otra expresaron sus reservas en torno al contenido y aplicación de éstas.

Sin embargo, y ante el planteamiento según el cual gran cantidad de cooperativas fundadas recientemente en todo el país, están alejadas a lo que verdaderamente constituye la esencia del pensamiento cooperativista, con el riesgo que en un futuro pudieran generarse condiciones laborales peores a las existencias dentro de las empresas mercantiles clásicas, Montener señaló que el artículo 40 de la Ley en cuestión prevé los mecanismos de protección social a cumplir por estas asociaciones, los cuales deben ser estrictamente supervisados por la Superintendencia Nacional de Cooperativas.

Mencionó que en tal sentido esta Ley prevé que quienes pertenezcan a este tipo de organizaciones deben cumplir con un proceso constante de formación que incluye la planificación y evaluación colectiva de la acción cooperativa cotidiana y permanente, con la programación de actividades que propician el desarrollo de valores democráticos, solidarios y participativos y en consecuencia, mejoras en la calidad de vida de los socios trabajadores.

 

EXCELENTE RECURSO HUMANO

Aseguró Montaner que dentro de las 125 empresas asistidas actualmente por Asofraylucas, existen agrupaciones capacitadas para prestar eficientemente cualquier servicio, desde la recolección de desechos sólidos hasta la construcción de un edificio, sin embargo las pocas que han sido contratadas hasta la fecha, únicamente han conseguido trabajos temporales que medianamente satisfacen las expectativas de sus asociados.

Recordó que la ley aboga por un trato preferencial de estos grupos en cuanto a la adjudicación directa y contratación con el Estado para el suministro de bienes y prestación de servicios, además y según el caso, la compra de sus productos por parte de los entes públicos.

-Además -prosiguió- el Decreto 2.847 del Ejecutivo Nacional, de fecha 9 de marzo de 2004, estableció una serie de medidas para la asignación de contratos de obras y servicios que los organismos del sector público están reservados para que sean ejecutados por organizaciones cooperativas.

Entre estos contratos se encuentran obras civiles menores, limpieza de centro de operaciones, mantenimiento de áreas verdes, poda de árboles, mensajería y correspondencia, adquisición de lencería y piezas de uniformes, limpieza de alcantarillas, organización de planes vacacionales, transporte de personal, mantenimiento de alumbrado, alimentación de personal, lavandería, mantenimiento mecánico, demarcación y señalización vial, bacheo, reparación de mobiliario y equipos de oficinas, limpieza de playas, vigilancia interna, recolección y bote de basura y servicio de organización de fiestas.

Insistió la presidenta de Asofraylucas en la necesidad que tienen los cooperativistas del litoral carabobeño de una Ordenanza en sus respectivos municipios para hacer cumplir las leyes y decretos de alcance nacional "de acuerdo a la realidad y condiciones de cada localidad, lo que repercutirá en la promoción total y efectiva de esta actividad económica".

 

 




 

 

 



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